La pirámide de la Longevidad Saludable

17/09/2022

De la medicina reactiva a la longevidad saludable, un camino ascendente. 

Con cierta frecuencia, en los medios de comunicación, vamos a encontrar noticias impactantes sobre las mejoras en longevidad de animales de experimentación, la contratación de investigadores con sueldos millonarios en longevidad, las perspectivas de un futuro utópico cuando vivamos 200 años y los investigadores de ciencia básica que se han convertido en divulgadores y prescriptores de suplementos como forma de financiar sus investigaciones.

Mayormente todas estas noticias tienen poco de práctico a día de hoy, y muy poca o ninguna evidencia de sus efectos en humanos. Y aunque los datos actuales son muy prometedores, hemos de recordar que muchas otras intervenciones -tanto o más prometedoras en su mecanismo de acción- demostraron ser fútiles o incluso perjudiciales anteriormente.

De los cimientos al techo, la pirámide de la longevidad saludable. 

Comenzar la casa por el tejado tomando el último suplemento que recomienda David Sinclair no tiene sentido si no hacemos ejercicio y nuestra alimentación es inadecuada. A mi juicio, tiene mucho más sentido clínico construir el manejo de los pacientes progresando desde lo más relevante y sólido a lo más avanzado, pero menos estudiado.

En este esquema se representa de una forma gráfica e intuitiva, más que estrictamente académica, los diferentes escalones en que podríamos separar la aproximación a la longevidad.

La anchura de la base de los diferentes escalones representa la evidencia científica (más estrechos al ascender). A medida que subimos en el eje vertical, encontramos estrategias más modernas, orientadas a la extensión de la longevidad y no solo la prevención.

Medicina Reactiva

El suelo en el que se apoya la pirámide es la Medicina Preventiva, tal y como la venimos haciendo en medicina convencional. Tiene un enfoque más reactivo, ya que espera a la aparición de síntomas, o patologías índice como diabetes, hipertensión, etc. para iniciar la evaluación y tratamiento. El objetivo sería más bien la prevención secundaria que la primaria, mediante un diagnóstico precoz de la enfermedad ya existente para evitar daños mayores , donde el manejo suele ser farmacocéntrico. La cantidad de evidencia de esta medicina es enorme, son actuaciones muy sedimentadas en las guías clínicas que constituyen a la vez lo mínimo que podemos hacer por un paciente concreto y lo máximo que podemos hacer poblacionalmente (en términos de coste-efectividad). Hemos de tener en cuenta que, en muchas ocasiones, estas recomendaciones no son lo máximo que podemos hacer por un paciente concreto.

Medicina Proactiva

En la base de la pirámide tendríamos la Medicina Proactiva, con una gran base de evidencia y con la meta de que nuestros pacientes dejen de envejecer más rápido de lo que deberían. Buscaremos proactivamente las alteraciones metabólicas prepatológicas, desviaciones de los valores de excelencia y lesiones de órgano silentes que los pacientes puedan tener. No nos interesa únicamente descartar la enfermedad, sino saber cómo de sanos están y cómo es su particular proceso de envejecimiento.

Los mecanismos de envejecimiento son comunes a todos, pero cada paciente tiene un perfil propio, fruto del genoma y el ambioma al que se ha expuesto.

En este escalón hay que ayudar al paciente a instalar hábitos más beneficiosos para su salud. No es la recomendación vaga de dejar de fumar o beber alcohol: las palancas más potentes contra el envejecimiento son el ejercicio, la dieta y el sueño. Es un error progresar a métodos menos potentes y probados sin aprovechar bien éstos.

No esperaremos a valores anormales en la analítica, sino que intervenimos para conseguir valores excelentes en aquellos biomarcadores que indican tendencia a aparición futura de enfermedades.

Medicina de Optimización

En el escalón siguiente tenemos la Medicina de Optimización. Aquí trabajamos para mejorar al paciente y ralentizar el envejecimiento más allá de lo que le tocaría por su edad su genética y ambiente. Intervenimos tratando de llevar algunos de sus sistemas a valores óptimos, más propios de juventud y etapas saludables, mediante suplementación y optimización hormonal. En este escalón se engloban también las intervenciones regenerativas como el uso de Plasma Rico en Plaquetas (PRP), células madre, o los exosomas; la nutrición avanzada, la antioxidación, la mitohormesis, etc. La evidencia que soporta estas intervenciones es sólida, y los tratamientos tienen efectividad probada y palpable en la consulta, lo que anima a los pacientes y los médicos. Hay que personalizar mucho la indicación de cada una de ellas y hacer un tratamiento a medida, ya que no todos los pacientes tienen el mismo patrón de envejecimiento y algunos de estos tratamientos son complejos, y requieren una indicación o monitorización especial.

Medicina de Longevidad

En el escalón superior está la Medicina de Longevidad, que busca directamente prolongar la longevidad saludable actuando sobre los ejes del envejecimiento que la biogerontología está describiendo. Este escalón tiene menos evidencia científica, a veces inexistente en humanos, pero tiene gran impacto mediático y no es infrecuente encontrar en la consulta pacientes que han estudiado muchas horas en foros de biohacking, que gastan mucho dinero en suplementos que toma algún investigador famoso y que importan de Estados Unidos; pero que por otra parte no invierten ni un minuto en hacer ejercicio, comen comida procesada constantemente y confían ciegamente en que su grasa visceral se resolverá mágicamente cuando consigan aumentar su NAD mitocondrial con ese suplemento tan caro. Es cierto que algunas de las estrategias tienen más estudios, como los ayunos o la restricción calórica, pero en general son suplementos o fármacos con resultados en ciencia básica muy prometedores pero aún con pocos resultados sólidos en humanos. La prolongación telomérica o los factores de Yamanaka, que reprograman la edad biológica celular, cambiarán la medicina en años futuros, pero aún están lejos de una práctica clínica mínimamente basada en la evidencia. Dado que la seguridad de algunos suplementos (potenciadores de NAD, senolíticos, etc.) usados en este escalón es buena, puede tener sentido utilizar algunas pautas que se han descrito en Longevidad. Yo los utilizo acoplados a otras medidas como “la guinda del pastel”, y recordando que el beneficio más magro está en escalones inferiores.

Desafortunadamente el marketing y la búsqueda de una solución fácil hace que algunos pacientes estén fascinados por este escalón o solo quieran supervisión para tomar un coctel de suplementos que han visto recomendar a un famoso en YouTube.

Conclusiones

Si bien es importante ser proactivo y empezar pronto (antes de que la enfermedad haga acto de presencia), no siempre lo más moderno o burbujeante en la red es lo que más beneficio tiene para nosotros.

Evaluar correctamente nuestro estado de salud y añadir los tratamientos de forma progresiva en base a nuestras necesidades, la eficacia probada y la ergonomía clínica es la forma ideal de ir progresando hacia la longevidad saludable.

Un chequeo de enfermedad, por muy completo que sea, solo se centra en si ya estamos enfermos y no es útil para intervenir en la línea de la longevidad saludable. Pero tomar un suplemento de moda en un foro de bioacking sin trabajar nuestra salud dentro de un plan integral tampoco es una buena idea.

Mi recomendación: ponte en buenas manos, la medicina de Longevidad Saludable tiene mucho que ofrecerte.

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